Datos de la Localidad

Nombre: San Antonio de Areco. Buenos Aires

Fundación: 23 de octubre de 1730

Ubicación: A 110 km de Bs As, dos horas del Aeropuerto Internacional de Ezeiza.

Coordenadas: 34°15'00"S 59°28'00"O

Acceso:
Automóvil. Por autopista Panamericana hasta el Acceso Norte y luego ramal Pilar hasta el km. 68, para continuar en la RN 8. Pasar el cruce con la RP 41 y continuar luego 2 Km. hasta la dársena de ingreso (mano izquierda) a la ciudad de San Antonio de Areco. Ómnibus. Desde Capital Federal. Hay dos empresas: Nueva Chevallier (link) y Pullman General Belgrano. Informes, venta de pasajes y salidas: Terminal de Ómnibus de Retiro (primer piso, ventanillas 69 a 72). Los ómnibus tienen parada en San Antonio de Areco. Para llegar a los pueblos rurales desde allí, debe movilizarse mediante transporte local. Desde cualquier otro sitio. Las empresas que tienen parada en la ciudad de San Antonio de Areco son: Pullman General Belgrano, Nueva Chevallier, son: Master Bus, Ruta Bus y Empresa Argentina.

Superficie total del partido: 857,59 km

Cantidad de habitantes: 19.768 habitantes (INDEC, 2010), lo que representa un incremento del 11% frente a los 17.764 habitantes (INDEC,2001) del censo anterior.

(23.138 habitantes el partido de San Antonio de Areco incluyendo pueblos rurales)

Fiestas Patronales de Vagues

El pueblo de se encuentra a tan solo 6 kilómetros de San Antonio de Areco. Sus árboles añejos, su vieja estación de tren y el arroyo que lleva su mismo nombre le permiten disfrutar de una postal detenida en el tiempo.
El 14 de julio se celebra la Fiesta Patronal de Vagues, en honor a San Camilo en la fecha de su fallecimiento.

La celebración inicia con el desfile de paisanos y fuerzas vivas, cantina a precios populares a beneficio de las Escuelas de la localidad, luego música y baile, y la visita libre y gratuita al Centro de Interpretación Ferroviario.

La estación de Vagues, inaugurada en 1894 y en funcionamiento hasta 1992, resurge hoy transformada en Centro de Interpretación Ferroviario, con el fin de proteger y reflexionar sobre su patrimonio. La propuesta invita a descubrir la historia del tren en San Antonio de Areco, conociendo las experiencias de vida, las formas de trabajo y los cambios que generó en la sociedad de su tiempo.

Fiestas Patronales de Villa Lía

Declarada de Interés Turístico Provincial. Una fiesta con todas las características de la celebración campero-pueblerina. Dentro de un ámbito sencillo y de mucha camaradería vecinal, se destaca la kermés, los paseos en sulky, la banda militar, la exposición de artesanos en la plaza, la misa, músicos interpretando en el atrio de la capillita, los fuegos artificiales, y la gran atracción: el gran asado criollo bajo los árboles de la plaza José Hernández. Verdaderamente una fiesta de otra época. Semana Santa. Marzo / Abril en San Antonio de Areco. Un clásico de la Provincia. El pueblo se presenta con múltiples actividades que van desde los números musicales, las peñas criollas, actividades de destrezas gauchas, exposiciones, relatos de cuentos hechos por paisanos. Son cuatro días, “tranquilos” pero con muy buena movida, para los amantes de los pueblos tranquilos.

Encierro y Suelta de Tropillas. 1° de Mayo en el Parque Criollo de San Antonio de Areco. La imponente imagen de cientos de caballos al galope en el Parque Criollo, son el pico de esta celebración en la que participan destacados reservados y jinetes con sus mejores pilchas criollas.

Fiestas Patronales de Duggan

Declarada de Interés Turístico Provincial. Una fiesta con todas las características de la celebración campero-pueblerina. Dentro de un ámbito sencillo y de mucha camaradería vecinal, se destaca la kermés, los paseos en sulky, la banda militar, la exposición de artesanos en la plaza, la misa, músicos interpretando en el atrio de la capillita, los fuegos artificiales, y la gran atracción: el gran asado criollo bajo los árboles de la plaza José Hernández. Verdaderamente una fiesta de otra época. Semana Santa. Marzo / Abril en San Antonio de Areco. Un clásico de la Provincia. El pueblo se presenta con múltiples actividades que van desde los números musicales, las peñas criollas, actividades de destrezas gauchas, exposiciones, relatos de cuentos hechos por paisanos. Son cuatro días, “tranquilos” pero con muy buena movida, para los amantes de los pueblos tranquilos.

Encierro y Suelta de Tropillas. 1° de Mayo en el Parque Criollo de San Antonio de Areco. La imponente imagen de cientos de caballos al galope en el Parque Criollo, son el pico de esta celebración en la que participan destacados reservados y jinetes con sus mejores pilchas criollas. La celebración más antigua del pago -siglo XVIII-. La misa, la procesión, el desfile de paisanos, los bailes, las peñas y las actividades gauchas en el Parque Criollo, hacen de las patronales uno de los festejos característicos de la región. Una gran fiesta campera. Se destaca la procesión de antorchas y la “quema del muñeco” al caer la noche.

Día del Pueblo

En el año 1728, Don José Ruiz de Arellano y su esposa Doña Rosa de Giles y Monsalvo hicieron completar la construcción de una Capilla que pusieron bajo la advocación de San Antonio de Padua. El Cabildo Eclesiástico resolvió, mediante acuerdo del 23 de Octubre de 1730, la creación de las primeras seis parroquias de campaña. Entre estas se encontraba “Pago de Areco".

La aprobación definitiva de la creación de la Parroquia del Pago de Areco por parte de la autoridad civil se verificó por Cédula Real del 19 de Diciembre de 1731. Sin embargo, por la trascendencia en lo que significa el reconocimiento de un núcleo estable de vecinos de San Antonio de Areco, la fecha del 23 de Octubre de 1730 es la que se tiene en cuenta como referencia para establecer la fundación del pueblo.

El 17 de Julio de 1750, Don José Ruiz de Arellano documentó la donación de 1.000 varas de frente sobre el río por 9.000 varas de fondo para que con la venta de sitios, solares y cuartos de solares atendiera a la extensión del Santuario.

Historia

La primera noticia de habitantes en nuestro territorio se remonta a la segunda fundación de Buenos Aires en 1580, cuando Juan de Garay reparte tierras a habitantes preexistentes en nuestro territorio.

Fuentes documentales cuentan que Juan Bagual era cacique de su pueblo cuando se producen estos hechos. Tuvo al menos 3 esposas y varios hijos. En 1582 fue encomendado junto a su pueblo a Cristóbal Altamirano -padre del sacerdote jesuita homónimo-, compañero de Garay y primer vecino de Buenos Aires que poseía una suerte de estancia en la cuenca del río de Areco.

En 1615 se entrega la reducción a los franciscanos. Apenas dos años después, la misma, quedó sin religioso a cargo. Los indios “baguales” -aparentemente de etnia Mbegua- recibían de los españoles herramientas para siembra, bueyes y granos, además de instrucción religiosa por parte de un doctrinero.

Según los informes del gobernador Diego de Góngora en 1619 en la reducción había una capilla muy humilde y sus viviendas eran principalmente toldos. Los nativos se alimentaban de yeguas y animales de caza y no habían trabajado demasiado la tierra. En 1620 permanecían 228 indios en la reducción y su administrador era Domingo Griveo.

Desde que fueron encomendados, Juan Bagual y su pueblo, escaparon buscando la libertad varias veces. En 1622 una epidemia de viruela azotó la reducción lo que provocó una nueva fuga de los indios baguales, pero las gestiones del gobernador hicieron que el cacique, su hijo y su pueblo regresaran y permanecieran en la reducción. Siguió reducido hasta 1642, año que realizó su último intento de fuga, siendo muerto por las tropas que lo persiguieron.

En el siglo XVII, además de los franciscanos, en nuestro territorio se asentaron los jesuitas con una estancia que poseía capilla y un cementerio. La santa patrona de la estancia era Nuestra Señora de la Begoña, originaria de Bilbao. Fuentes documentales manifiestan la existencia de esclavos, de origen africano, y nativos encomendados como peones para las tareas rurales.

La estancia jesuítica a orillas del río de Areco se dedicaba a la cría de ganado vacuno, yeguarizo y mular, además del cultivo de trigo y frutales. Un informe de la Compañía realizado en 1749 detalla: 8.473 cabezas de ganado vacuno de rodeo, más de 2.500 terneras, alrededor de 12.000 cabezas de ganado alzado, 50 bueyes, 103 burros, 7.600 yeguas, 1.526 mulas, 1.329 caballos y cerca de 1.000 ovejas. Esta producción era remitida a Buenos Aires en arreos y carretas tiradas por bueyes, propiedad de la orden religiosa. La Compañía de Jesús permaneció en nuestra zona hasta la expulsión en 1767. Documentos existentes en el archivo parroquial dan cuenta de enterramientos y traslado de restos del campo santo jesuítico al cementerio de la capilla de San Antonio de Padua erigida en 1724.

Un dato de interés es la asistencia médica que realizaban los jesuitas -El padre Thomas Falkner recibe reprimendas de su superior por este hecho- a la incipiente población asentada en torno a la capilla de San Antonio de Padua, en la estancia de José Ruiz de Arellano y su esposa Rosa de Giles. Este humilde oratorio será el origen de San Antonio de Areco.

Si bien el pequeño templo fue construido unos años antes, no tendría el reconocimiento del Cabildo Eclesiástico de Buenos Aires hasta el 23 de octubre de 1730, fecha que se toma convencionalmente como fundacional de San Antonio de Areco.

El jesuita Thomas Falkner (1702-1784) relata en su libro “Descripción de Patagonia y de las partes adyacentes de la América meridional”; cuáles fueron las causas por las que los originarios atacaron Areco y Arrecifes en 1738 y 1740. Cita que el cacique Cancapol, líder de una confederación, tenía la política de mantener la paz con los españoles para que su gente pudiera cazar con seguridad en los campos de Buenos Aires, dentro las fronteras de Matanza, Conchas y Magdalena y las sierras bonaerenses, no permitiendo que las otras tribus pasaran de Luján. Una desinteligencia estratégica por parte de los españoles, produce una desestabilización en el delicado equilibrio de la frontera. Las consecuencias resultaron en ataques a nuestro territorio.

Por su estratégica ubicación -punto de confluencia de caminos que salían en dirección a Córdoba, Santa Fe y Asunción- fue siempre lugar de paso y encuentro de los personajes que forjaron o visitaron el país a lo largo de la historia. Los primeros pobladores eran en su mayoría, pastores y labradores que empleaban una mano de obra familiar. Los hacendados eran una minoría, dispersos en estancias medianas y unas pocas grandes.

Para mediados del siglo XVIII Areco tenía 2000 habitantes, la mitad residían en el núcleo urbano. La importante cantidad de pulperías, billares, almacenes y cafés configuraban un universo social dinámico, muy distinto a la imagen de pequeña aldea que presentan algunos viajeros que pasaron por el pueblo en el periodo. Por esta época nace, en una casa frente a la plaza principal, Juan Hipólito Vieytes (1762-1815) de destacada labor intelectual y ejecutiva antes, durante y luego de la Revolución de Mayo.

En 1821, al momento de suprimirse los cabildos de Buenos Aires y de Luján, las autoridades provinciales llevaron adelante una política de reestructuración del territorio de la campaña, siendo de esta forma San A. de Areco dividido en varios nuevos partidos: San Antonio de Areco propiamente dicho, Exaltación de la Cruz (del cual se desprendieron Zárate y Campana), San Andrés de Giles y Carmen de Areco.

Es de destacar la participación activa del Partido de San Antonio de Areco en la Época Federal. Con la llegada del ideario federal al gobierno de Buenos Aires, en 1828 asume Manuel Dorrego, nuestro pueblo tuvo un Juez de Paz federal en la figura de Jacinto Bogarín. Bogarín junto a otros vecinos tendrá una destacada participación en defensa del federalismo hasta su muerte en la Batalla de Caseros. Los vecinos de Areco –cuyos nombres han sido rescatados del olvido- fueron veteranos de la Guerra del Paraná, con presencia en la batalla de Vuelta de Obligado (1845), y más tarde en la de Paso de El Tonelero (1851) en defensa del legítimo gobierno de la Confederación Argentina.

En el siglo XX, habitantes de Areco también van a participar en otro conflicto en defensa de la soberanía: la guerra de Malvinas. Reconocimiento especial se merece el Héroe de la Patria José Luis Galarza (1962-1982), vecino del pueblo caído en combate. Todos los años entre el 2 de abril y el 14 de junio, se rinde homenaje a Galarza y al resto de los Veteranos de Guerra de Malvinas de nuestro pueblo. Participando activamente en tierra, mar y aire veinte vecinos de Areco estuvieron en el Teatro de Operaciones Malvinas (TOM).

A partir de 1850 la inmigración comenzó a ser un factor de transformación social y cultural. Españoles (vascos y gallegos) primero, y posteriormente italianos, irlandeses y franceses comenzaron a instalarse en Areco, transfiriendo sus experiencias y costumbres. La migración sentó las bases para el surgimiento de una nueva y singular cultura en constante transformación. Sociedades mutuales, clubes, iglesias y nuevas instituciones civiles son producto de los procesos migratorios en San Antonio de Areco y otros pueblos de la campaña bonaerense a finales del siglo XIX y principios del XX. Los nuevos habitantes de la localidad también fueron protagonistas en la construcción de los primeros sindicatos y agrupaciones de trabajadores que desplegaron una importante actividad durante las primeras décadas del siglo pasado.

En 1926 Ricardo Güiraldes (1886-1927) publica la novela gauchesca “Don Segundo Sombra”, impresa en nuestra localidad por Francisco A. Colombo. El libro será considerado como un hito dentro de las letras argentinas. Por otra parte Colombo (1878- 1953) será reconocido a nivel mundial como un maestro artesano imprentero, con trabajos realizados para los vanguardistas en arte y literatura de la primera mitad del siglo XX.

El 16 de octubre de 1938 quedó inaugurado el Parque Criollo y Museo Gauchesco “Ricardo Güiraldes”, sitio de homenaje a los usos y costumbres del gaucho, así como al autor de “Don Segundo Sombra”. Al año siguiente, en noviembre de 1939, tendrá lugar la primera Fiesta de la Tradición. A pesar de la inundación sufrida en diciembre de 2009 no se ha perdido nada de su patrimonio y hoy día está con sus salas totalmente abiertas al público.

Desde la capilla al templo actual

A comienzos del siglo XVIII el matrimonio integrado por Pedro Giles y Francisca Monsalve instalaron el primer altar, con la imagen de San Antonio de Padua, en el casco de su estancia. Este oratorio funcionaba en una de las habitaciones donde los cristianos veneraban la imagen del santo. En otro de los cuartos vivía el capellán don Roque Ximenes. Su hija Rosa de Giles y José Ruiz de Arellano, convertirán el oratorio en capilla, que era sustentada económicamente por ellos.

Pasaron los años y en la segunda década del siglo XVIII se construyó la primera capilla. Esta estaba erigida en el mismo lugar que la actual, pero levemente a la derecha (mirándola desde la plaza).

Sus paredes estaban construidas con adobe crudo; su techo era de tejas con tres puertas de doble batiente y una ventana. El campanario fue construido hacia 1759. En este templo se ofició misa hasta 1779, fecha en que se mandó a demoler por orden del obispo de Buenos Aires Fray Sebastián Malbrán Pinto. La autoridad eclesiástica entendía que la capilla había quedado chica con respecto a la cantidad de fieles que asistían a la misa.

Desde 1580 hasta las primeras décadas del siglo XVIII la única parroquia, por el Camino Real hasta Santa Fe, era la de Buenos Aires. Debido a que era imposible atender a la gran cantidad de feligreses y viajeros que había en el extenso territorio entre las dos ciudades, el Cabildo Eclesiástico de Buenos Aires dictó el Acuerdo del 23 de octubre de 1730. Dicho acuerdo creó los seis primeros Curatos de Campaña, entre los que se encontraban el de San Antonio en el río de Areco. En consecuencia, la capilla pasa a ser Parroquia. Si bien el curato se creó en 1730, la dimensión territorial y el edificio de la iglesia, fue cambiando y evolucionando en varias oportunidades a lo largo de la historia de nuestra comunidad.

Por diferentes circunstancias la construcción de la segunda iglesia se inició tres años más tarde (1782); finalmente, a pesar de estar un año detenida la obra, el nuevo edificio fue habilitado en 1792. Fuentes documentales manifiestan que se levantó inmediatamente a la derecha de la actual. El nuevo templo tenía el doble de tamaño del anterior, con techo de ripia a dos aguas y cabriada de madera del Paraguay. El piso era de gruesas baldosas fabricadas en el pueblo y su frente no tenía campanario. Funcionó hasta 1868, año en que fue demolida por la misma causa que la anterior, dejándose la sacristía para oficiar misa mientras se construía la tercera y actual iglesia.

El tercer templo se inauguró el 9 de julio de 1870. Fue diseñado y dirigida su construcción por el ingeniero Enrique Hunt, cuando era cura párroco el presbítero José Matías Cambra. La edificación primitiva tuvo varias modificaciones, siendo la más importante la efectuada en 1940 durante el curato del Presbítero Juan C. Duque. La familia Laplacette fue una de las principales donantes de los recursos para la remodelación. La piedra fundamental de la actual iglesia fue colocada el 7 de febrero de 1869 y quedó sepultada debajo de la puerta central de entrada. Dentro de ella se colocó una caja de plomo que contiene el acta original escrita en pergamino, periódicos del día, medallas y monedas de la época.

Desde el 10 de noviembre de 1999, por decreto 1305/99, el edificio de la Parroquia San Antonio es Monumento Histórico Nacional.

La Fiesta Nacional de la Tradición

En agosto de 1939 se promulga la Ley 4756 que instituye como “Día de la Tradición”, en el territorio de la Provincia de Buenos Aires, el 10 de noviembre de cada año, aniversario del nacimiento de José Hernández. En su segundo artículo la ley dice: “En dicho día, se darán en todas las escuelas públicas, clases alusivas sobre arte, ciencia y música nativa y con especialidad sobre “Martín Fierro”, el inmortal poema de Hernández. La emisora oficial de radio propalará  exclusivamente música autóctona, y en el parque criollo Ricardo Güiraldes, museo de Luján y otros sitios adecuados, el Poder Ejecutivo organizará fiestas de carácter regional.”

Es así que el 10 de noviembre de ese año se festeja por primera vez el Día de la Tradición en San Antonio de Areco. Así lo cuenta el semanario local La Gaceta, número 141 del 19 de noviembre de 1939, bajo el título “La Nación (por el diario) comenta las fiestas realizadas en nuestro pueblo: El primer número del programa de la tarde lo constituyó un arreo de hacienda a la antigua. Con la madrina en la punta, acompañando al paso el tintineo alegre del cencerro, paso la tropilla de la caballada de los reseros; después de largo trecho, las vacas, empujadas por los gritos de los reseros, que en la marcha lenta en zigzag revoleaban de vez en cuando los ponchos en alto.”

Pasarán varias décadas, y decenas de fiestas del Día de la Tradición en San Antonio de Areco con desfiles de paisanos y tropillas por las calles del pueblo.

La misma comienza a tomar un impulso notable a partir del 10 de noviembre de 1969 -y continuará en la década siguiente- con la gestión de los hermanos Juan José y Adolfo J. Güiraldes.

El motivo del éxito de estas fiestas, conocidas como “grandes”, se debió al film de Manuel Antin “Don Segundo Sombra” basado en el libro homónimo. La película estrenada ese año, fue realizada mayormente en San Antonio de Areco y con la participación de vecinos arequeros. La obra audiovisual fue una gran promoción para la Fiesta de la Tradición de ese año, ya que se invitaron alrededor de 600 personas de modo oficial.

Además por primera vez se realizó un agasajo (con asado, música, bailarines y un recorrido por sitios de interés),el sábado 25 de octubre, a periodistas de nivel nacional e internacional para que divulgaran la fiesta en sus medios. Es así que con la institucionalización de la fiesta, Areco fue dándole un renombre tanto en el plano nacional como internacional.

En 1984, bajo la gestión del intendente Dr. Teodoro Dominguez la Ley 10220 modificó a la Ley 4756/39 original, que pasó a decir: “Declárase sede provincial permanente de la tradición a la localidad de San Antonio de Areco”. De esta forma las fiestas del Dia de la Tradición, y los fines de semana o feriados festivos siguieron contando con destrezas gauchas, y las consabidas tropillas entabladas entreveradas para el deleite del público y de los paisanos; estos últimos, sabedores del oficio, elijen a ojo la tropilla mejor entablada, la más pareja, la madrina más “cabestreadora” o la más linda. Por esta razón, desde hace algunos años, en el mes de mayo se realiza la Fiesta de las Tropillas Entabladas.

Con la gestión Municipal que inició en diciembre de 2011, se inauguró una nueva dinámica que marcó la celebración de la Fiesta Nacional de la Tradición. Siendo fiel a su paradigma donde la inclusión social y la descentralización constituyen ejes claves, el Intendente Francisco Durañona
designa como Director del Parque Criollo y organizador de los festejos al gaucho Alberto San Martín, quien se encargó de materializar esa política social en este ámbito criollo. Es importante señalar que San Martín transformó la fiesta e incorporó a sectores anteriormente postergados al consolidar la entrada libre y gratuita al Parque, el almuerzo sin costo a los gauchos que participan del desfile, y el fortalecimiento y alcance de la festividad a nivel nacional.

En 2014 la gestión del intendente Durañona presentó, y defendió en el Congreso de la Nación, el proyecto para convertir a nuestra localidad en capital nacional de los festejos. De esta forma el 29 de enero de 2015, por la Ley N° 27.105 San Antonio de Areco fue declarado “Capital Nacional de la Tradición".

Exposición, conciertos, demostraciones, degustaciones, desfile de paisanos y tropillas entabladas, música, peñas y paisanos venidos de diferentes puntos del país, hacen de esta presentación uno de los momentos más destacados del calendario turístico nacional: la celebración criolla más antigua del país. Durante la segunda quincena de octubre y la primera de noviembre la tradición viste de gala al pueblo. Podríamos decir que la fiesta se ha mantenido sin modificaciones desde su origen en 1939, el único cambio destacable es la duración que se ha extendido a un mes.

Areco como punto de encuentro

San Antonio de Areco, el pago tradicional más elegido por los turistas que visitan la provincia de Buenos Aires, los espera.

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